23 may. 2015

Maté la melena

Maté la melena un martes al mediodía. Me llenó de melancolía mirar la mata -que hace minutos era mía- yacer muerta sobre el mármol. Más de mil días mirándola crecer. ¡Mierda, mierda, mierda! Maldije mi repentina madurez, mi mediocre afán por molar. Me vino a la mente Marta, mi mujer, su madre la militar, me vinieron muchos más a la mente. Pagué las monedas al maldito que me masacró y salí mudo de esa monstruosa barbería. Me fui marchando con la mirada implorando un milagro, y sin mencionar la más mínima palabra, me dije mentalmente: menos mal que todos moriremos.